Es un poco difícil definir una emoción. Es un poco más difícil llevarla dentro de ti y no saber definirla. Quizás sea un poco más difícil plantearte la idea de vivirla cada día sin poder definirte tú mismo como ser que eres en si.
Los números se marcaban en el dispositivo móvil, mi mente ya tenía clara la idea de lo que era una emoción y lo que era un sentimiento, pero la llamada pudo más. Si te encuentras con la pared de hierro que no te deja pasar la señal, es porque simplemente no entendiste la diferencia entre las dos.
Cuando los errores son reiterados es porque quizás no fueron errores, sino porque fueron aseveraciones que uno no quiso asimilar, fuese el peso que tuviese. La balanza no siempre va estar a nuestro favor.
Son poco los momentos que me tomaba la molestia de definir estados o separar emoción de sentimiento. pero la realidad me tiró el baldazo de agua fría a media noche. Yo sigo aquí, aún resfriado, sin pastillas contra esto, sin un médico de cabezera y sólo con una chalina que me emociona al pensar en el quizás.
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